
Terminé la lectura del romance de Marcos Aguinis y más una vez estoy impresionado. Diré más: estoy pesado. Su letra me ha atingido nuevamente en el más fondo de mis cuestiones: las injusticias y la complicidad de los órganos que deberían de promover la igualdad – en el caso del libro: la iglesia; y la cuestión de la arte como denunciadora, como provocadora de incómodo.
He leído anteriormente “La gesta del marrano”, estupendo, y “La conspiración de los idiotas”, un buen libro. Ahora, no comprendo como su nombre no está entre los mayores escritores de Argentina en los tiempos actuales, tampoco como no se oye hablar de él en los bancos de las facultades de español en Brasil.
La historia es de todos los puntos muy fuerte y exige una relectura, está listo. Su estructura no linear, quebradiza, me incomoda un poco, pues ablanda el dolor de algunos pasajes. Es imposible hacer recortes para ilustrar su intensidad, pero me parece que el título – haciendo recordar que en una de las puntas de la espada hay una cruz - ya de por si dice mucho. Así, tenemos la iglesia y soldado hundido en una sola acción: a la conquista por la espada, a la muerte por la espada y la salvación – o terrena o eterna.
El padre Carlos Samuel, que vive una vía crucis igual que un Cristo moderno – mejor, permanente – así como la prostituta Magdalena - no por opción como suele ocurrir - son los principales personajes y los extremos muy bien descritos por Aguinis.
La estructura solicita una atención especial a sus títulos, pues, así como algunos personajes, son homónimos de los ciertos libros de la Biblia y, cómo podemos creer que sea casual, es necesario buscar ese saber.
El capítulo final me hizo recordar el final de “Los versos satánicos”, de Salman Rushdie, adonde una alucinación hace que los personajes vivan una experiencia mítica – tal vez el único modo de tener una experiencia trascendental.
Pensar que este libro fue escrito antes de la dictadura argentina y, por lo tanto, su carácter de profecía, es asustador. Bueno, si fuera usted, lo leía ya, de pronto.

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